
Cada ficha que tu equipo pasa a mano del papel o el Excel al sistema es una hora que ya pagaste dos veces
Cada ficha que tu equipo pasa a mano del papel o el Excel al sistema es una hora que ya pagaste dos veces
El dato ya existe. Está en la hoja que llenó el paciente, en el formulario que llenó el cliente, en el Excel donde alguien lo anotó la primera vez. Y aun así, alguien de tu equipo se sienta a transcribirlo de nuevo en el sistema, letra por letra, campo por campo. Esa hora no es la primera vez que pagas por ese dato: es la segunda.
Quizás ya documentaste el proceso de captura — el orden en que se pide la información, el formato del Excel, hasta un instructivo de cómo llenarlo. Y aun así, la transcripción manual sigue ahí. Eso pasa porque documentar el trabajo no resuelve el problema: documentaste cómo se hace la tarea, no eliminaste el paso redundante. El libro que probablemente ya leíste — *Clockwork*, de Michalowicz, o *El Mito del Emprendedor*, de Gerber — acertó en decirte que documentaras. Se quedó corto en una cosa: cuando se escribieron, el único que podía leer un formulario y pasarlo a un sistema era una persona. Hoy no.
El reencuadre es simple: el dato se captura una sola vez, en el formato que sea más natural para quien lo da — papel, Excel, un formulario — y el sistema lo lee y lo pasa al lugar donde vive la información real de tu empresa. La persona que antes transcribía ahora revisa las excepciones: la letra ilegible, el campo que no cuadra, el caso raro. Eso sí necesita su criterio. Copiar un nombre de un lado a otro, no.
Esto también cierra un loop que probablemente tienes abierto: hoy decides capturar el dato, alguien lo transcribe, y nadie mide si se transcribió bien hasta que el error aparece semanas después en otro lado. El principio del loop cerrado — que documentan Diana Hu, de Y Combinator, y Jack Dorsey — es que el proceso revise su propio resultado apenas termina, no cuando ya es tarde.
Opero 3 negocios con 6 personas, y en ninguno hay alguien transcribiendo un dato que ya existe en otro lado.
En el workshop vemos tu caso concreto: cuántas horas a la semana se van en volver a escribir lo que alguien ya escribió, y qué tan caro te sale.